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¿CUAL ES TU CUENTO PREFERIDO?

¿CUAL ES TU CUENTO PREFERIDO?

Los cuentos nos transmiten valores como generosidad, amistad, sinceridad y respeto...

¡Comparte con nosotros esos valores y ayudanos a descubrir cual es el mejor cuento del mundo!

Escribe el nombre del cuento que más te guste y por qué es para ti el mejor cuento del mundo.

¿Se lo recomendaías a un amig@? ¿Por qué?

Aquí os mostramos algunos de los cuentos que nos parecieron más divertidos, ¡nuestros cuentos fántasticos!

El regalo mágico del conejito pobre

Hubo una vez en un lugar una época de muchísima sequía y hambre para los animales. Un conejito muy pobre caminaba triste por el campo cuando se le apareció un mago que le entregó un saco con varias ramitas."Son mágicas, y serán aún más mágicas si sabes usarlas" El conejito se moría de hambre, pero decidió no morder las ramitas pensando en darles buen uso.

 

Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita y pobre que casi no podía caminar."Dame algo, por favor", le dijo. El conejito no tenía nada salvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a dárselas. Sin embargó, recordó como sus padres le enseñaron desde pequeño a compartirlo todo, así que sacó una ramita del saco y se la dió a la oveja. Al instante, la rama brilló con mil colores, mostrando su magia.

El conejito siguió contrariado y contento a la vez, pensando que había dejado escapar una ramita mágica, pero que la ovejita la necesitaba más que él. Lo mismo le ocurrió con un pato ciego y un gallo cojo, de forma que al llegar a su casa sólo le quedaba una de las ramitas.
Al llegar a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y también se la dió a él.

En ese momento apareció el mago con gran estruendo, y preguntó al conejito ¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué? ¿qué es lo que has hecho con ellas? El conejito se asustó y comenzó a excusarse, pero el mago le cortó diciendo ¿No te dije que si las usabas bien serían más mágicas?. ¡Pues sal fuera y mira lo que has hecho!
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido en una maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos.

Este primer cuento nos gusta especialmente porque nos muestra lo importante que es compartir con los demás. Un valor que debemos promover para que con nuestra generosidad intentemos hacer de nuestro mundo un lugar más solidario.

Furmiga, el fútbol de las hormigas

Por aquellos días, el gran árbol huevo estaba rebosante de actividad. Se celebraba el campeonato del mundo de furmiga, el fútbol de las hormigas, y habían llegado hormigas de todos los tipos desde todos los rincones del mundo. Allí estaban los equipos de las hormigas rojas, las negras, las hormigas aladas, las termitas... e incluso unas extrañas y variopintas hormigas locas; y a cada equipo le seguía fielmente su afición.

Según fueron pasando los partidos, el campeonato ganó en emoción, y las aficiones de los equipos se fueron entregando más y más, hasta que pasó lo que tenía que pasar: en la grada, una hormiga negra llamó "enanas" a unas hormigas rojas, éstas contestaron el insulto con empujones, y en un momento, se armó una gran trifulca de antenas, patas y mandíbulas, que acabó con miles de hormigas en la enfermería y el campeonato suspendido.
Aunque casi siempre había algún problema entre unas hormigas y otras, aquella vez las cosas habían llegado demasiado lejos, así que se organizó una reunión de hormigas sabias. Estas debatieron durante días cómo resolver el problema de una vez para siempre, hasta que finalmente hicieron un comunicado oficial:
"Creemos que el que todas las hormigas de un equipo sean iguales, hace que las demás actúen como si se estuvieran comparando los tipos de hormigas para ver cuál es mejor. Y como sabemos que todas las hormigas son excelentes y no deben compararse, a partir de ahora cada equipo de furmiga estará formado por hormigas de distintos tipos"
Aquella decisión levantó un revuelo formidable, pero rápidamente aparecieron nuevos equipos de hormigas mezcladas, y cada hormiga pudo elegir libremente su equipo favorito.

Las tensiones, a pesar de lo emocionante, casi desaparecieron, y todas las hormigas comprendieron que se podía disfrutar del deporte sin tensiones ni discusiones.

El segundo de nuestros fantásticos cuentos nos habla de la deportividad. Imaginamos que a todos vosotros os gusta el deporte, y por eso es muy importante que sepamos que nos debemos tomar siempre nuestras victorias y derrotas con deportividad, y tratar a todos los deportistas por igual. ¡Disfrutaremos más trabjando en equipo!

¡AYUDANOS! ¡Algún extraño personajillo de la web ha hecho desaparecer el final de nuestros cuentos! ¡Seguro que tú puedes crear alguno genial!

¡AYUDANOS! ¡Algún extraño personajillo de la web ha hecho desaparecer el final de nuestros cuentos! ¡Seguro que tú puedes crear alguno genial!

MATILDE Y SU ESCOBA.  

Érase una vez, una pequeña bruja llamada Matilde que vivía en una vieja casa en medio del bosque; pero no esba sola. Al lado de la chimenea arrullaban dos palomas, debajo del tejado vivía un murciélago, junto a la ventana un cuervo graznaba en su jaula, un gato e dormía cerca de la cocina y, bajo la escalera vivían tres ratones.

La pequeña Matilde tenía en su vieja casa todo lo que necesitaba, incluida una escoba. Cuando salía la noche momtaba en ella y se iba hacia el bosque, volando sobre campos y prados.

-¡Arre, arre!. Sus pelos se movían con el viento.

La escoba la llevo hasta lo alto de la montaña y alli se encontró con otras brujitas.

Las brujitas volaban en sus escoba bailaban con las nubes alrededor de la montaña. La luna llena y las estrellas las contemplaban al pasar.

Un día, la pequeña Matilde no encontró su escoba. Buscó dentro de la casa y fuera, y junto a la puerta, pera escoba no estaba. ¡Había desaparecido!

La pequeña Matilde estaba muy triste. Sin su escoba no podría ir a la montaña encontrarse con las demás bruiitas porque el camino era muy largo y duro.

- ¡Que pena!- dijeron las palomas- ahora tendrás que ir andando. ¡Lastima que no tengas alas como nosotras!

El cuervo graznó:

- ¡Vete corriendo al bosque y busca tu escoba. Si tienes los ojoen abiertos, seguro que la encuentras.

El gato dijo:

- ¡Sí, coge la mochila  ponte enseguida en camino!

La pequeña Matilde puso pan, un poco de queso y un par de manzanas en su mochila y salió de casa muy contenta con gaty cuervo que la acompañaban...

¿Qué se encontrará la brujita Matilde en el bosque? ¿Logrará al fín encontrar su escoba? Lo dejamos en vuestras manos, ¡publicad finales divertidos para nuestra historia!